En una época donde el gremialismo parece ser sinónimo de corrupción, “transa” y prevendas personales, resulta imposible creer que podamos encontrar entre los sindicalistas, un ejemplo acabado del dirigente que trabaja para mejorarle la vida a la gente y no para aumentar su patrimonio personal. Resulta triste saber que los argentinos lo tuvimos a ese dirigente y que en el día de ayer se cumplieron quince años que Germán Abdala se fue a la lucha.En un momento donde más que nunca se necesita de la lucha gremial organizada, para quienes hoy rondamos los 30 años, nos resulta difícil creer que si hubiera solo un puñado de dirigentes como Germán, este país sería otro y, por supuesto, mucho mejor. Más allá de la ideología política de quienes hoy leen esta nota, hay que ver en Germán a un hombre que en los años‘70 se comprometió con la militancia peronista que buscaba recuperar la democracia de la dictadura de Onganía.
Empezó a ganarse la vida como pintor de autos en la Secretaría de Minería y enseguida lo eligieron delegado. Sus compañeros lo definían como el mejor compañero, el más generoso, el más divertido y, encima, el que levantaba todas las minas. Fue uno de los dirigentes sindicales y políticos más coherentes, honestos y serios de todos. Secretario General de ATE, fundador del Grupo de los 8 junto a Chacho Alvarez, conjunto de diputados ex-justicialistas que levantaron las primeras críticas y disidencias con el Presidente Carlos Menem, vaticinó con precisión la devastación que provocaría en la Argentina el menemismo explícito, farandulero del proceso privatista del país.
Alfredo Leuco lo definió de esta manera en una nota publicada en Pagina 12 al cumplirse los 10 años de su ausencia: “Se hizo hermano de la vida y de la lucha contra la dictadura y por los derechos humanos de Víctor de Gennaro, el tano. Juntos eran dinamita. Eran dos mosqueteros con una sola bandera de libertad. Un día, en la clandestinidad en la iglesia Santa Cruz, fundaron la agrupación con la que iban a ganar las elecciones en la Asociación de Trabajadores del Estado.Siempre cerca de los organismos de los derechos humanos. Siempre lejos de los jerarcas sindicales corruptos y entreguistas. Siempre cerca del peronismo pero abiertos al diálogo y al trabajo conjunto con todos los sectores democráticos. Siempre adelante”.Infranqueable e inagotable en su compromiso social, solo el cáncer que padeció hasta su muerte lo pudo frenar, pero para ello Germán le ofreció lucha en cada una de sus 26 operaciones. Aún así, desde su silla de ruedas mantuvo su tenacidad, con dos grandes momentos de gloria, asistiendo a la sesión en que la Cámara de Diputados sancionó su ley de convenciones colectivas de trabajo para los estatales, la cual lleva su nombre, y el plenario en que fundó la Central de Trabajadores Argentinos.
A las 9 de la mañana del 13 de julio de 1993, Germán se fue, con la sola compañía de Marcela Bordenave, su compañera de los últimos años. Germán Abdala falleció pesando tan solo 35 kilos, había quedado ciego, pero a pesar de ello siguió viendo con claridad los futuros que nos esperaban como país. No fue velado, porque como le dijera a su compañero de lucha Victor De Gennaro, “No me bancaría la corona de ningún h de p”. Sus cenizas fueron arrojadas desde el muelle de Santa Teresita.
No anduvo saltando de un partido a otro, no dijo una cosa para después hacer lo opuesto. Días antes de morir les habló ante su gente por última vez en Parque Sarmiento. Les pidió a sus compañeros que no se pongan tristes y también dijo:“No abandonen la pelea, sean coherentes, nunca se olviden de donde vienen”. Hoy su voz suena fuerte y clara.
EL PENSAMIENTO DE GERMAN:
“Va a haber dirigentes que van a ser mayoría en el movimiento obrero y que van a ser consecuentes con su mandato, va a haber dirigentes políticos que no van a tomar la política como una parte mas del jet-set y la frivolidad, que intentaran cambiar la sociedad en que se vive. Entonces, en ese momento, cuando se modifiquen esas relaciones de fuerza, estas legislaciones que hoy parecen terribles derrotas, las vamos a cambiar a todas”.“Mientras los dirigentes tenemos impresionantes discusiones académicas sobre la perfecta circunvalación de la boca del mate, las bases se organizan para sobrevivir a lo que viene”.
"hoy en cada beso, en cada abrazo, cada mano, se agita ese espíritu y esa pureza que lleva décadas de historia, que lleva la sangre de miles de compañeros que asumen este compromiso, a pesar de los muchos conversos, los que se han cambiado la ropa, los muchos que se han lavado la cabeza... nosotros seguimos creyendo que hay un país para cambiar, una sociedad nueva para construir y un camino nuevo para andar...".
Publicado en "La Voz de Bragado" el 14/07/08, por Horacio García